CONCLUSIONES DEL DEBATE:
"ESCUELA PUBLICA, HOY"
Encuentro provincial de Movimientos de
Renovación Pedagógica de Málaga
(M.R.Ps.)
Plataforma Malagueña por la Enseñanza
Pública
Torre del Mar, 5 de Abril de 1997
Se considera esencial situar el debate de la Escuela Pública en el contexto socio-económico actual, ya que gran parte de la problemática de la Escuela, como subsistema social, se corresponde con los valores y las tendencias de la cultura dominante en nuestras sociedades. Esta cultura se caracteriza por la emergencia de valores derivados del paradigma del neoliberalismo, en el que aspectos tales como: sacralización del Mercado, con la primacfa de lo económico sobre lo social, la eficacia de lo privado frente a lo público y la valorización del individualismo y la competitividad, determinan y orientan en gran parte lo que la sociedad espera de la Escuela en la actualidad, y orienta determinadas opciones políticas que en lo económico coinciden con estos planteamientos. Esta cultura se difunde a través de los muros de la Escuela, a través de sus elementos humanos y es potenciada con determinadas decisiones políticas en el plano curricular y económico.
Tras el desarrollo generalizado de la escuela pública en los últimos 20 años, diversos factores inherentes a la evolución social de los años recientes han confluido en una progresiva devaluación de la educación, tendiendo a ser considerada ésta más como señal de distinción y acceso al mercado de trabajo que como factor de progreso y cohesión sociales. Consecuentemente, la Escuela Pública ha ido sufriendo un deterioro acelerado que se ve incrementado por los, cada vez mayores, recortes presupuestarios gubernamentales.
Pero la Educación es un factor decisivo para la formación de los futuros ciudadanos y la Escuela Pública es la "escuela de y para todos", no de una determinada clase social, ni de un sector ideológico determinado. Esta escuela es necesaria en aras a conseguir una sociedad cohesionada, e impedir la segmentación creciente que se produce actualmente. Es decir, una escuela en la que convivan personas de toda condición social, credo y cultura y aprendan a ser en un clima de aceptación y respeto mutuo.
Toda sociedad democrática precisa de un sistema escolar que eduque a la generación joven en principios democráticos. Sóo la Escuela Pública está capacitada para garantizar este principio constitucional. Para ello, la Escuela Pública ha de ser organizada y gestionada democráticamente, e impartir una educación presidida por los valores de solidaridad, tolerancia y responsabilidad personal y colectiva. Por todo ello, los MRPs reivindicamos que el Estado y las comunidades educativas de todo su ámbito, no sólo el carácter público y gratuito de la educación, sino una Escuela Pública de calidad; entendiendo por calidad lo siguiente:
1.- Una escuela integradora que respete la diversidad como un valor consustancial de la Educación, pero que al mismo tiempo compense las diferencias que desde motivaciones sociales y culturales, son responsables de la diversidad en el alumnado. Dicho principio de igualdad en la diversidad ha de garantizarse en toda Escuela, con independencia de su condición pública o privada. Una de las condiciones para garantizar este principio consiste en proporcionar los recursos adecuados para que la Escuela no se convierta en un mero "contenedor" temporal de nuevas generaciones, creando auténticos contextos de relevancia cultural y formas distintas de representar la realidad en un contexto postmoderno.
2.- Una escuela democrática en un ambiente pluralista, intelectual, ético y abierto. Un espacio donde el alumnado, el profesorado y los padres-madres, puedan profundizar en la educación democrática, en el concepto de participación democrática y socialización en valores de educación para el conflicto, en la creatividad y la autonomía, empezando por educar al alumnado en la responsabilidad de la participación desde unos derechos plenamente reconocidos y potenciados en la práctica diaria y desde una estructura no jerarquizada. Es decir, una escuela a la medida del alumnado y no de un alumnado a la medida de ella.
3.- Una escuela autónoma en su gestión, planificación y desarrollo curricular, permitiendo una continua adaptación al contexto socio-económico y cultural al que pertenece. Una escuela con capacidad de generar su propio curriculum dentro de unos mínimos constitucionales, su ideal educativo consensuado por la comunidad educativa y no excesivamente reglada exteriormente por decisiones centralizadas.
4.- Una escuela eficaz, entendiendo por tal término que llegue a la preparación intelectual a través de la reconstrucción del conocimiento experiencial, acompañada de una evaluación educativa desde los procesos y no solamente desde los resultados, referida tanto al trabajo del alumnado como al del profesorado. Es decir, una escuela que se organice en función del aprender a conocer, aprender a sentir, aprender a hacer, aprender a vivir juntos compartiendo y aprender a ser. Es preciso pues consensuar un cambio de perspectiva sobre el concepto de eficacia.
5.- Una escuela laica, no confesional, pero tampoco amoral, es decir, moralmente dimensionada en torno a una ética de mínimos, una moral pública de todos, basada en los valores de los derechos humanos reflejados en nuestra propia Constitución. Una escuela que asegure el crecimiento moral de los estudiantes y la construcción personal de valores deseables para la humanización de una ciudadanía para un mundo más justo y solidario con la humanidad y el planeta. Una escuela pacifista, solidaria, intercultural, ecologista y no sexista, entre otras caracteríticas.
6.- Un profesorado comprometido intelectual, profesional y moralmente con la problemática de cada contexto educativo y los derechos fundamentales de la persona y el planeta. Un profesorado que entienda que su condición de funcionario no sólo significa un compromiso laboral, sino también un compromiso intelectual y socio-pedagógico con la comunidad educativa de la que forma parte, que le obliga a superar las tendencias funcionariales de cómodas rutinas individualizadas, para adoptar un enfoque más crítico, creativo, cooperativo y comprometido en su función pública. Dicho compromiso le debe llevar a una actualización y formación continuadas, que deben ser facilitadas desde la propia administración de la que forma parte, además de una apertura intelectual respecto al punto de vista de sus compañeros de trabajo facilitando así su cooperación en la consecución de los objetivos de su centro educativo.
7.- Unos medios óptimos, actualizados y apropiados para el trabajo psico-pedagógico que realiza la Escuela como centro cultural de un barrio. Una forma de depauperación de la Escuela Pública, en detrimento de la Escuela Privada reside precisamente en la progresiva desatención y falta de actualización de los medios o recursos didácticos. Se ha de hacer un esfuerzo presupuestario por lograr el mantenimiento de las "ratios" adecuadas, los recursos didácticos actualizados y la calidad ambiental de los centros educativos, para lograr una enseñanza más eficaz y una estancia más agradable para todos sus elementos humanos.
Para consolidar este modelo de Escuela Pública, los MRPs han de hacer un esfuerzo junto a otras fuerzas sociales, creando con ellas comunidades educativas que luchen por la recuperación del protagonismo en los designios de la Escuela, promoviendo en todo momento la denuncia social de la injusticia, mostrando a la ciudadanía con un trabajo ejemplilicador, formas alternativas de concebir la Educación, ya sea a través de la elaboración de proyectos materiales, como a través del compromiso solidario con los problemas socio-naturales del entorno escolar, aprovechando resquicios legales como el PEC (Proyecto Educativo de Centro) y la transversalidad, y haciendo un uso inteligente de los medios de información.