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RESIDUOS DE APARATOS ELÉCTRICOS Y ELECTRÓNICOS |
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El avance tecnológico ha permitido crear una enorme variedad de equipos destinados a satisfacer diversas necesidades y, por tanto, su producción y consumo han aumentado hasta alcanzar niveles impensables hace no mucho tiempo.
Además, el impacto ambiental potencial de los diferentes productos electrónicos está influenciado por factores tales como su diseño, tecnología, gestión de los residuos y, desde luego, la cultura y la conciencia medioambiental de la sociedad. ¿PORQUE SE HACE PRECISA LA LA RECOGIDA DE LOS AEE Y SU POSTERIOR TRATAMIENTO Básicamente por tres razones: 1. Por el desperdicio de recursos que supone que los AEE desechados por sus usuarios sean considerados del todo inútiles y enviados directamente a los vertederos.Muchos de los equipos que, en la actualidad, se consideran fuera de uso, aún son aprovechables, si se reutilizan. Pero si esto no es posible, porque el equipo no funcione, puede ser desmontado y utilizados sus elementos o componentes como repuestos o integrándolos en otros equipos. Y, también, sus materiales pueden ser recuperados para convertirse en materia prima de nuevos productos o, incluso, como fuente de generación de energía mediante incineración. 2. Por el espacio que ocupan en los vertederos. El rápido aumento de los residuos de naturaleza eléctrica y electrónica es, actualmente, motivo de preocupación. El volumen de estos residuos crece tres veces más rápidamente que el promedio de los residuos urbanos, como mínimo a razón de un 3% a un 5% anual. Esto significa un aumento entre un 16% y un 28% en el plazo de cinco años y, por tanto, que llegará a duplicarse en sólo doce años. Obviamente, cuantos más procesos de los descritos en el punto anterior se realicen sobre los equipos eléctricos y electrónicos, menor volumen de residuos llegará a los vertederos. 3. Por las sustancias nocivas que contienen y que si no se separan previamente de los equipos, acaban contaminando en los vertederos o en las incineradoras. Es por ello por lo que los equipos electrónicos deben someterse a un tratamiento adecuado, previamente a su envío a los vertederos. En la actualidad más del 90% de estos residuos se depositan en vertederos, se incineran o se valorizan sin ningún tratamiento previo y, por tanto, buena parte de los diversos agentes contaminantes que se encuentran en el flujo de residuos urbanos proceden de ellos.A la vista de todo lo anteriormente expuesto resulta evidente el negativo impacto ambiental que pueden tener los equipos eléctricos y electrónicos cuando son desechados al final de su vida. Ello constituye una amenaza para el denominado «desarrollo sostenible» (satisfacción de nuestras necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas). Puede sorprender, pues, que con una situación tan preocupante como la expuesta, no haya sido hasta hace poco tiempo cuando las administraciones públicas de la mayor parte de los países desarrollados hayan comenzado a analizar las medidas adecuadas que detengan la llegada a la naturaleza de tal cantidad de sustancias nocivas. Quizá pueda deberse a que la rapidísima evolución de la electrónica ha inundado de productos el mercado antes de que haya podido tomarse conciencia de la nocividad de sus residuos y de que haya habido tiempo de desarrollar tecnologías e infraestructuras que permitan la adecuada eliminación de los mismos. Como vemos, el rapidísimo desarrollo experimentado por la tecnología, ha dado lugar a la producción de una gran cantidad de equipos en un periodo de tiempo muy corto. Tan corto que cuando hemos querido darnos cuenta, el volumen de equipos desechado es ingente y, por lo tanto, también lo son la extracción de materias primas (muchas de la cuales no se recuperarán), el consumo de energía y la generación de residuos. ¿POR QUÉ TODOS LOS FONDOS VAN DIRIGIDOS AL RECICLADO
Rechazo cultural, puesto que la ciudadanía entiende no ya como innecesario, sino hasta como cutre, de pobretón, el utilizar largo tiempo un equipo o, incluso, repararlo. La cultura consumista ha prestigiado las adquisiciones y cambios continuos de equipos, el consumo constante. El rechazo económico proviene de los fabricantes, que ven con miedo los hábitos de reducción o de reutilización que entienden podrían llevar a una disminución de las ventas y por ende de sus beneficios. Por ello, apuestan por el modelo de producir masivamente para, a continuación, reciclar masivamente. Pero esta política de soluciones "a posteriori", una vez se ha generado el problema, es claramente inadecuada; se hace preciso actuar antes de que el problema se presente, es imprescindible prevenir. Se estima que cada peseta que no se invierte en prevención puede suponer entre 30 y 40 pesetas a la hora de gestionar los residuos. Es fundamental la reducción. Las "espectaculares" acciones e inversiones en reciclado que algunos políticos presentan como la solución total para el problema creado por los residuos de los AEE, supone un peligroso error, fruto de la ignorancia, de la falta de visión de quienes las promueven. Pues, como apunta Luis Irasarri: "la industria recicladora es una industria imprescindible ahora y en el Futuro Sostenible, pero, su papel hoy es puramente paliativo, su aplicación no resuelve los problemas de fondo." Sin duda, un modo excelente de gestionar los impactos medioambientales a que dan lugar los AEE es integrando los requerimientos ambientales en el diseño del mismo. Implantando el diseño ecológico, es decir diseño para durabilidad, reparabilidad, actualización, reciclado, y mínimo consumo. Pero, aunque en algunos casos los efectos del ecodiseño pudieran ponerse de manifiesto en pocos años, "algunos de los aparatos que compremos el 30 de Junio de 2006 empezarán a ser RAEEs en 2012 y los que tienen vida útil más larga, empezarán a serlo en 2020. Hasta 2028 no se habrá completado el cambio a que obliga la directiva RoHS". El Diseño ecológico debe potenciar e ir indisolublemente unido a políticas de reducción y de reutilización. Reducción y reutilización, siempre que se pueda, en todos los equipos en que sea posible. Reducción, modificando drásticamente el actual modelo dominante de consumo. "Se hace preciso cambiar el paradigma dominante que ha prevalecido en las tres décadas pasadas. El ansia por más rápido, más pequeño y más barato debe ser sustituido por un nuevo paradigma de sostenibilidad que exige que nuestros productos sean más limpios, más duraderos, actualizables y reciclables. Es hora de reforzar el llamamiento para una producción sostenible, una justicia ambiental y una responsabilidad gubernamental de modo que puedan conseguirse estos objetivos". Cambio que es responsabilidad de toda la sociedad: políticos, administraciones, organizaciones no gubernamentales, universidades, consumidores, ciudadanos,... Pero en el impulso para conseguir este cambio se está fallando. Todos, pero muy especialmente nuestros dirigentes políticos, por su falta de visión y de liderazgo en este campo. Y también reutilización. De hecho, la Directiva RAEE (2002/96/CE) hace mención continua en sus considerándoos y en su articulado a la reutilización. Desafortunadamente, pese a ello, las medidas prácticas de los organismos públicos en forma de ayudas para la investigación, desarrollo e impulso de buenas prácticas en reutilización son inexistentes. De nuevo los miedos, las opciones simples, las soluciones únicas, seguras y tradicionales. RESIDUOS DE PILAS Y BATERÍAS
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