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APARATOS ELÉCTRICOS ELECTRÓNICOS


                                                                                                   ORIGEN DE LOS AEE                                                                                                  

Con el nacimiento del Transistor el 23 de Diciembre de 1947 se inicia una nueva era no sólo para la ciencia y la tecnología electrónica, sino también para toda nuestra civilización. Las prestaciones que ya en la década de los cuarenta se solicitaban a los equipos electrónicos, y que eran escasa y penosamente satisfechas por los tubos de vacío, pudieron ser alcanzadas en un breve plazo de tiempo gracias al desarrollo de los dispositivos semiconductores. De este modo, en la segunda mitad del siglo el aumento de la complejidad de los dispositivos electrónicos unido a la capacidad de integración de gran cantidad de ellos en muy pequeño espacio, ha hecho que surjan continuamente nuevos y sofisticados equipos electrónicos en una evolución tan rápida de una tecnología como nunca antes había ocurrido en la historia de la humanidad. Y, como consecuencia lógica, la sociedad ha experimentado profundas transformaciones.                

Aunque el primer producto que se industrializó fue el automóvil, allá en la primera década del siglo XX, fue la radio (construida entonces con tubos de vacío) el primer equipo electrónico que, habiendo sido en sus comienzos de uso exclusivo profesional y militar, entró masivamente en los hogares. A ésta le siguió, en poco tiempo, un variado equipamiento eléctrico, electromecánico y electrónico: lavadoras, planchas, calentadores, frigoríficos, televisores, etc. "Invasión" que dio comienzo en Estados Unidos y que, con un cierto retraso, continuó en Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

De este modo, en la segunda mitad del siglo XX, este aumento de complejidad  hizo que surgieran continuamente nuevos y sofisticados equipos electrónicos en una evolución tan rápida de una tecnología que dio lugar a una profunda transformación de nuestra sociedad en un muy breve período de tiempo. Tanto y tan rápido como nunca antes había ocurrido en la historia de la humanidad.  

Las características de los equipos electrónicos varían continua y profundamente. Por una parte, se hacen cada día más pequeños: el sistema de ayer pasa a estar integrado en un chip de hoy, en la línea demandada por el mercado de reducido peso y volumen e incluso de portabilidad. Pero, además, también consumen menos: equipos complejos es posible que sean alimentados con pilas o baterías. Y unido al aumento de la complejidad de los circuitos integrados se presenta una importante mejora de su fiabilidad: fallan menos, duran más; ya no se averían tanto como antes.

En la década de los años 70 del siglo XX se inicia la que puede ser considerada la tercera revolución tecnológica. Como consecuencia, desde luego, del vertiginoso desarrollo de la electrónica de los semiconductores, pero teniendo como detonante la creación en 1971 del primer microprocesador por la compañía Intel. Con la aparición del microprocesador se inicia un nuevo modo de organización tecnológica, económica y social.

Surgen cada día nuevos aparatos eléctricos y electrónicos para satisfacer necesidades humanas hasta entonces no cubiertas. Y, además, al poder ser adquiridos incluso por los consumidores de menores recursos, se fabrican en cantidades masivas. Como consecuencia, durante este período tiene lugar un hecho de capital importancia: una aproximación de la tecnología más avanzada al hombre, tanto como jamás había ocurrido en el pasado. Se llega a una situación de contacto continuado, de «conviviencia», de familiarización de los productos tecnológicos con la población. La tecnología se hace omnipresente en la vida cotidiana, sobre todo en lo que respecta a los equipos eléctricos y electrónicos. Y ello principalmente como consecuencia del desarrollo de la microelectrónica. Los electrodomésticos «invaden» los hogares y el hombre en su actividad cotidiana convive y controla potentes y avanzados equipos eléctricos y electrónicos.

                                                                           CATEGORÍAS DE APARATOS ELÉCTRICOS ELECTRÓNICOS                                                                 

El ámbito de la Directiva 2002/96/CE Del Parlamento Europeo y del Consejo de 27 de Enero de 2003 (Diario Oficial de la Unión Europea 13.2.2003) sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) es, pues, todo tipo de aparatos eléctricos o electrónicos, independientemente de que se destinen a uso doméstico o profesional. Además, se consideran AEE incluso los elementos o componentes eléctricos o electrónicos que de manera independiente se destinen a los consumidores, por lo que también ellos deberán cumplir en su totalidad con los requisitos de la directiva. Tal es el caso de material de alumbrado, hilos y cables, motores, transformadores, material eléctrico, etc. 

ANEXO IA

CATEGORÍAS DE APARATOS ELÉCTRICOS Y ELECTRÓNICOS QUE ABARCA LA PRESENTE DIRECTIVA

 

(1) Grandes electrodomésticos

(2) Pequeños electrodomésticos

(3) Equipos de TI y telecomunicaciones

(4) Aparatos electrónicos de consumo

(5) Aparatos de alumbrado

(6) Herramientas eléctricas y electrónicas

(7) Juguetes

(8) Materiales médicos (con excepción de todos los productos implantados e infectados)

(9) Instrumentos de mando y control

(10) Máquinas expendedoras

 

ANEXO IB

 LISTA INDICATIVA DE PRODUCTOS COMPRENDIDOS EN LAS CATEGORÍAS QUE SE RECOGEN EN EL ANEXO IA

 

1. Grandes electrodomésticos

Grandes equipos refrigeradores

Frigoríficos

Congeladores

Lavadoras

Secadoras

Lavavajillas

Cocinas

Hornos eléctricos

Placas de calor eléctricas

Hornos de microondas

Aparatos de calefacción

Calentadores eléctricos

Ventiladores eléctricos

Aparatos de aire acondicionado

 

2. Pequeños electrodomésticos

Aspiradoras

Limpiamoquetas

Planchas

Tostadoras

Freidoras

Molinillos de café

Cepillos de dientes

Máquinas de afeitar

Relojes

Balanzas

Secadores para el cabello

Cuchillos eléctricos

Cafeteras

 

3. Equipos de TI y telecomunicaciones

Proceso de datos centralizado:

Miniordenadores

Grandes ordenadores

Unidades de impresión

Sistemas informáticos personales:

Ordenadores personales (con unidad central, ratón, pantalla y teclado)

Ordenadores portátiles (con unidad central, ratón, pantalla y teclado)

Ordenadores portátiles tipo “notebook”

Ordenadores portátiles tipo “notepad”

Impresoras

Copiadoras

Máquinas de escribir eléctricas y electrónicas

Calculadoras de sobremesa y de bolsillo

Sistemas y terminales de usuario

Fax

Télex

Teléfonos

Teléfonos de pago

Teléfonos inalámbricos

Teléfonos celulares

Contestadores automáticos

 

4. Aparatos electrónicos de consumo

Aparatos de radio (radiorrelojes, radiocasetes)

Televisores

Videocámaras

Vídeos

Cadenas de alta fidelidad

Amplificadores de sonido

Instrumentos musicales

 

5. Aparatos de alumbrado

Luminarias

Lámparas fluorescentes rectas

Lámparas fluorescentes compactas

Lámparas de descarga de alta intensidad, incluidas las lámparas de sodio de alta presión y las lámparas de haluros metálicos

Lámparas de sodio de baja presión

Otros aparatos de alumbrado, inclusive lámparas de filamentos

 

6. Herramientas eléctricas y electrónicas

Taladradoras

Sierras

Máquinas de coser

 

7. Juguetes

Trenes eléctricos o coches de carreras en pista eléctrica

Consolas portátiles

Videojuegos

 

8. Material médico (con excepción de todos los productos implantados e infectados)

Aparatos de radioterapia

Cardiología

Diálisis

Ventiladores pulmonares

Medicina nuclear

Aparatos de laboratorio para diagnóstico in vitro

Analizadores

Congeladores 

 

9. Instrumentos de mando y control

Detector de humos

Reguladores de calefacción

Termostatos

 

10. Máquinas expendedoras

Máquinas expendedoras de bebidas

Máquinas expendedoras de productos sólidos

Máquinas expendedoras de botellas o latas frías o calientes

 

                                                                                               COMPOSICIÓN DE LOS AEE                                                                                       

  

Los AEE están constituidos, básicamente, por tres grandes categorías de sustancias:

 1.      Sustancias valorizables. Aquellas sustancias o elementos que tras ser extraídos de los equipos poseen un cierto valor en el mercado, o que puede obtenerse de ellos energía mediante incineración de los mismos. Se trata, pues, de materiales que pueden ser vendidos, con lo que el proceso de extracción del equipo puede ofrecer una cierta rentabilidad económica. 

Las sustancias más valorizables son los metales (férreos y no férreos), para los cuales no sólo existen métodos de recuperación suficientemente experimentados y eficientes, sino un buen mercado de materiales reciclados. Por ello, los AEE que contengan elevadas proporciones de metales son los que su reciclado presenta una mayor rentabilidad y los pocos para los que este proceso presenta un balance económico positivo.

 2.      Sustancias peligrosas. Aquéllas que han de ser necesariamente separadas del equipo y tratadas de modo especial, ya que de no procederse así, constituirían un peligro para la salud pública y/o para el medio ambiente. Este tratamiento mencionado puede ser -el deseable- su recuperación para una posterior reutilización en cualquier otra aplicación; se evitará así la nueva extracción de las mismas de los yacimientos naturales. En los casos en que ello no sea posible, deberán ser enviadas a vertederos controlados en los que quede garantizado que, en adelante, no van a suponer ningún riesgo. Sólo en el caso de recuperación para posterior utilización, este proceso puede llegar a ser rentable económicamente. No lo es, en ningún caso, cuando su único destino final es el vertedero controlado. Sólo en contadas ocasiones las sustancias peligrosas pueden ser incineradas y siempre habrá de hacerse bajo estrictos controles que garanticen la inocuidad del proceso. En este último caso es posible también una cierta rentabilidad, siempre que ocurra que el balance energético de la combustión sea positivo.

En la actualidad, los fabricantes de AEE han eliminado o se encuentran en proceso de eliminar la mayoría de las sustancias peligrosas de sus equipos o lo van a hacer próximamente, de modo que en un futuro próximo los AEE tendrán una muy baja cantidad de sustancias peligrosas respecto a las cantidades contenidas en los aparatos hasta hace poco tiempo fabricados. Sin embargo, en este momento el problema a que nos enfrentamos es la enorme cantidad de AEE fabricados hasta el día de hoy, sin que en los mismos se tomara en su momento ninguna prevención de naturaleza medioambiental. Estos aparatos son los denominados AEE históricos, los cuales, conteniendo en algunos casos importantes cantidades de sustancias peligrosas, están dando lugar -y lo harán aún durante años-  a un importante flujo de residuos hacia los vertederos.

Normalmente es extremadamente costoso y difícil –cuando no imposible-extraer las sustancias peligrosas de los equipos, dado que se encuentran muy repartidas y muy íntimamente unidas a las diferentes partes integrantes de los mismos: en soldaduras, pigmentos y estabilizadores de plásticos, pinturas, componentes electrónicos, escorias contenidas en los contrapesos de algunos electrodomésticos de línea blanca, etc.

Por ello, la única solución razonable es, a partir de ahora, la realización de diseños que sustituyan dichas sustancias peligrosas por otras que no lo sean. La política comunitaria de hacer al fabricante de los aparatos responsable ambiental de los mismos en su ciclo de vida completo, pretende impulsar el diseño verde de los equipos. Se entiende que, en tanto los fabricantes puedan eludir esta responsabilidad, no se sentirán demasiado impelidos a desarrollar equipos más ecológicos.

3.      Sustancias no valorizables, pero que no son peligrosas. Este tipo de sustancias pueden ser enviadas a vertederos normales, sin que ello suponga un riesgo para la salud ni para el medio ambiente. No obstante esta actuación presenta dos inconvenientes: en primer lugar, se ocupa espacio en vertederos y, además, no se recupera ninguna sustancia para una posterior utilización, por lo que habrán de extraerse de nuevo de los yacimientos naturales, contribuyendo ello al agotamiento de los recursos naturales.  La rentabilidad de este proceso es, evidentemente, negativa pues en ningún momento del mismo se generan ingresos que compensen a los gastos de desmontaje, transporte hasta el vertedero y ocupación de espacio en el mismo. Estas sustancias podrían también ser incineradas -siempre en condiciones controladas-, sirviendo para generar energía. Al igual que en el caso anterior, ello proporcionaría una cierta rentabilidad del proceso, siempre que el balance energético de la combustión fuera positivo. Pero no dejaría de presentar el inconveniente de la destrucción de materia primas.

      Las sustancias pueden ser consideradas como no valorizables por diferentes razones:

·         Porque aún no se han desarrollado técnicas de reciclado rentables o viables.

·         Porque el proceso de extracción de dichas sustancias de los AEE hasta su aislamiento, es extremadamente dificultoso y/o costoso, lo cual lo hace no rentable.

En cuanto a su composición, las sustancias que constituyen los AEE pueden, de un modo muy general, ser agrupadas en cuatro grandes categorías: 

  • Metales (férreos y no férreos)
  • Vidrio
  • Plásticos
  • Otros (cartones, caucho, madera, etc)

La proporción de cada una de ellas dependerá del AEE de que se trate. Así, por ejemplo, un aparato de línea blanca está constituido principalmente por metales, mientras que en un equipo electrónico de consumo es el plástico su principal componente. 

SUSTANCIAS CONTENIDAS EN LOS AEE (% EN PESO)

 

Metales férreos

Metales no férreos

Vidrio

Plástico

Otros

Fuente

Procesamiento de datos

35

19

19

22

5

(1)

Telecomunicaciones

62,3

26,7

0,3

10

0,7

(1)

Vídeo y audio

20

6

30

25

19

(1)

Lámparas

4,5

5,9

86,4

1,4

1,8

(1)

Línea Blanca

54

7

3

17

19

(2)

50

12

24

14

(3)

Ofimática

70

2

32

1

(3)

        (1)          Journal of the World Resource Foundation, February 1996, no. 48     

        (2)         ANFEL, Proyecto EOLA                                                  

        (3)         ZVEI (organización que agrupa a la industria alemana de AEE)

 

 

 

 

 

                                                                                         COMPONENTES DE LOS AEE                                                                                      

Los AEE pueden estar constituidos principalmente por algunos de los siguientes componentes:

• Metales
• Plásticos: carcasas y piezas de plástico conteniendo retardantes de llama
• Placas de circuito impreso
• Componentes eléctricos y electrónicos
• Circuitos híbridos
• Vidrio
• Tubos de rayos catódicos
• Pantallas de cristal líquido
• Cables
• Pilas y baterías
• CFCs, HCFCs y HFCs
• Aceites
• Contrapesos de hormigón
• Maderas y aglomerados
• Toners
• ...
 

Naturalmente, dependerá del tipo de AEE de que se trate, el que estén presentes en él algunos de los elementos relacionados y no otros.

Así, por ejemplo, en el caso de electrodomésticos de línea blanca, sus elementos constituyentes se incluyen en la tabla que sigue:

MATERIALES QUE COMPONEN LOS ELECTRODOMÉSTICOS

DE LÍNEA BLANCA

Material

% en peso

Metales férromagnéticos

53,78

Metales no ferromagnéticos

7,22

Termoplásticos

16,65

Elastómeros

1,21

Vidrio

3,17

Mat. Comp. Eléctr.

1,25

Material de cable

0,80

Hormigón

12,59

Aglomerado

1,53

Aceite

0,13

Gas refrigerante

0,23

Aislante

1,02

Fibras

0,29

Otros

0,13

Fuente: ANFEL, Proyecto EOLA

 


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