RAID
TRANS - ATLAS
Me parecia un sueño cuando al fin partidos del puerto de Algeciras.
Comenzaba el Raid Trans Atlas 94. El dia anterior, en una entrevista para
la tv local, me preguntaban cuáles eran mis
aspiraciones
en este raid, a lo que respondí que tan só lo acabarlo ya
lo considerara un éxito. Y no me equivocaba pues la prueba es dura
para los que como yo no habían pedaleado mucho durante los últimos
meses de verano. Tras dos horas de papeleos y un conato de protesta ante
la aduana del puerto marroquí de Tánger por fin pudimos montar
en el bus y partir hacia Fez, donde llegamos pasadas las nueve de la noche.
La siguiente jornada atravesamos el Atlas Medio y llegamos a Midelt, a
los pies del Alto Atlas. La vista del Djebel Ayachi cubierta con las primeras
nevadas me traían gratos recuerdos de mi primer viaje a Marruecos
en la Semana Santa de 1984. El martes cuatro de Octubre en las inmediaciones
de Midelt se iniciaba la segunda edición del Trans Atlas.
Para la primera etapa el binomio Tino-Gordillo nos habla preparado 42 kms. de pista relativamente llana pero muy pedregosa lo que hacia a nuestro trasero sufrír desde el principio con el continuo traqueteo de la bici. Tras un pequeño contratiempo -la lluvia se habla llevado uno de los pasos en un Oued- la etapa se alargó 10 kms. La primera acampada nos deparó una pequeña fiesta amenizada por los músicos de Imachiman, localidad junto a la que pernoctamos. A la mañana siguiente, tras un abundante desayuno, Javier reúne a los 25 participantes y comienza a repartir unos pequeños consejos (como e1 no hacer caso a los niños de los poblados que intentan despistar a los participantes) y nos present:a la segunda etapa. Esta, con sus 54 kms. y sus 616 mts. de desnivel, está catalogada de dificultad media. Pero la realidad iba a ser otra. Las últimas lluvias se habían llevado el camino en muchos tramos, lo que nos obligaba continuamente a seguir el curso del rio pedregoso que nos acompañaba en nuestra ruta. Al final, el lugar de acampada en un bosque de cedros de los alrededores de Anemzi era un lugar idilico. Un té bien caliente nos pone como nuevos y llega el momento en el que el mecánico entra en acción. Las máquinas han sufrido lo suyo y Miguel pone todas sus dotes al servicio de los participantes.
En esta segunda etapa tuvimos la única baja de la prueba. Jesús,
uno de los participantes se había contusionado un hombro en una
caída tonta, lo que le hizo abandonar y conformarse con ver la
prueba
desde el camión todo terreno de la organización. La tercera
etapa, de 45 Km nos hace remontar los primeros 27 kms de un valle fluvial
hasta coronar la cumbre del Tizi Anemzi,, de 3005 mts., puerto muy largo
y penoso. La rápida bajada nos lleva a disfrutar de un paisaje de
huertos y plantaciones de manzanos. En un pastizal a pocos kms. de Imilchil
nos ibamos a instalar por dos noches. En un río cercano nos aseamos
mientras la organización empieza a preparar la cena entre copitas
de "Canasta Cream". Angel, el médico, pasa las horas repartiendo
cremas para los doloridos traseros, comprimidos para las diarreas y atenciones
para Jesús, nuestro accidentado, que sufre de dolores que el traqueteo
del camión agudiza aún más. La cuarta etapa, de 44
kms., nos lleva al Plató de los Lagos. Etapa de ida y vuelta con
una cronometrada entre el lago Tisli e Imilchil. Disfrutamos de un paisaje
lunar mientras en los inmensos valles sopla un viento que forma torbellinos
que recorren la planicie sin rumbo fijo. Me vuelvo solo y aprovecho las
últimas horas de sol para bañarme mientras me preparan una
fritada de papas con huevos y jamón. Cuando vuelve la "tropa", que
quedó en lmilchil me encuentro en mi mejor momento -milagro culinario-.
La quinta etapa parte del pueblo de Ait Uilco a 2200 mts.. Es ésta
la más larga con 62,7 kms. y pasa por un puerto de 3.140 mts. El
dia se presenta gris y ventoso y no tarda en aparecer la tan temida lluvia.
En el km. 23 pasamos Agoudal y a partir de aquí se empieza a subir
el puerto. Los valles solitarios se suceden unos a otros y el frio se hace
más intenso. Los últimos tres kms. los subo a "patas". Arriba,
entre la niebla y el agua nieve, nos esperan los vehiculos de apoyo. Comemos
algo, nos abrigamos y a las máquinas otra vez. La bajada del puerto,
de 17 kms. es una pasada. El piso es bueno lo que me hace pedalear con
el plato grande pero no tardan en aparecer las lajas de piedras que me
hacen bajar el ritmo. La lluvia cesa cuando llego a Tilmi, final de etapa.
No me reconocerla ni mi madre; el barro me ha cubierto por completo. Dos
mentas poleo y ropa seca hacen de mi un hombre nuevo. A la hora de la cena
la lluvia ha parado de caer y la velada, entre risas y algún que
otro cubata se alarga más de la cuenta. El domingo nueve de Octubre,
último dia de etapa, se presenta lluvioso pero tras el desayuno
escampa y nos preparamos para salir. Sólo 55
kms.
nos separan del final del Trans Atlas. La etapa, con un pequeño
Puerto apenas presenta dificultad. Discurre por valles cultivados entre
imponentes montañas. En Msemrir paramos en un hotelito donde tomamos
té a la menta. A la salida de esta población paro a cambiar
el carrete de mi cámara. Cuando me dispongo a alcanzar a los demás
el dorsal que porto -el número 13- me pasa factura: dos niños
juegan a la pelota y cuando paso a su lado uno de ellos me tira el balón
con tan mala fortuna que éste se mete bajo el eje de pedalier y
pasa la rueda trasera por encima, la voltereta es espectacular y doy con
mis huesos en tierra. Mientras me incorporo veo cómo el que me tiró
la pelota pone tierra de por medio, sólo el otro queda junto a mi.
Es tal mi rabia que cojo la pelota y entre maldiciones se la doy a los
periodistas que con su todo terreno han parado junto a mi, lo que provocó
la llantina del morito que ve cómo pierde su mejor juguete. La horquilla
ha quedado toda doblada y Jesús me ofrece su bici que va sobre el
camión. Con esta
acabaré
la prueba. Antes de llegar a las Gargantas del Dadès la lluvia aparece
de nuevo, esta vez con una virulencia que me hace refugiar en un chamizo
que hay junto al camino. Media hora de espera y la tormenta amaina. Trece
kms. quedan para terminar y no me hace ilusión que el Land Rover
me venga a recoger por lo que decido continuar. En el hotel de las Kasbash
de la Vallè me ducho y me tumbo junto a la chimenea y comienza mi
particular fiesta. El Raid Trans Atlas se acaba pero su recuerdo me acompañará
siempre.
El Trans Atlas. - Se trata de una prueba mitad carrera mitad aventura. Cada año cambia el trazado de la carrera, si bien es el Alto Atlas el escenario. Los participantes forman un grupo heterogéneo de bikers, entre los que van a correr y los que se toman la prueba como una aventura, si bien es necesario tener una forma física buena para completar el recorrido. La fecha de celebración es la primera quincena de Octubre y la duración es de once dias. La organización del Raid está a cargo de Viajes Alventus. 95- 4210062. Sevilla.
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