MONTAÑAS
DE LA AXARQUÍA
Al este de la provincia de Málaga, en el límite con la vecina Granada, se encuentra una comarca física con personalidad propia: la Axarquía, al abrigo de los vientos del norte por las Sierras Tejeda y Almijara, lo que le confíere, según los slóganes turísticos "el mejor clima de Europa". Es una tierra cargada de historia, poblada hace miles de años y que tuvo su mayor auge y ocupación con los musulmanes, quienes iniciaron una larga tradición agrícola con cultivos como la caña de azúcar y la vid, que aún hoy subsisten.Iniciamos nuestra travesía en la población de Canillas del Aceituno, a la que se accede por la N-340 tomando el desvío de Vélez-Málaga y luego en dirección a Ventas de Zafarraya, siendo posible llegar también desde la autovía de Granada, por un desvío próximo a Loja.
Una vez en el mencionado pueblo, desde la misma plaza del
Ayuntamiento parte la subida clásica a La Maroma, máxima
altura de toda esta Sierra, lo que queda patente por un gran cartel indicador,
así que no tenemos más que empezar a subir por las empinadas
calles hasta salir de la localidad, tomando una senda perfectamente marcada
que se adentra en el pinar.Al cabo de una hora de subida llegamos
a la fuente de la Rávita, en un bonito paraje que invita
al descanso. Casi a renglón seguido, nos asomamos a un collado desde
el que se divisa la imponente muralla sur de La Maroma, con el cañón
del río Almanchares a sus pies. A partir de aquí nuestro
sendero comienza un gran rodeo en busca de la cuerda a la izquierda
de la cima. En un punto que llaman el Púlpito la pendiente
se suaviza y casi sin sendero llegamos a las ruinas de la casa de las nieves,
a un paso de la amplia cima, en medio de la cual destaca el famoso vértice
geodésico de 4 metros de altura.
Las últimas luces del día y un frío viento nos sorprenden en todo lo alto, por lo que apenas podemos disfrutar de la inmensa panorámica que ofrece esta cumbre, así que tras algunas fotos rápidas nos disponemos a buscar un lugar de vivac, lo que no resulta fácil. Al final, tras crestear un rato hacia el este, nos parapetamos tras unas rocas sobre el Tajo Volaero, dispuestos a pasar nuestra primera noche, mientras se encienden a nuestros pies todas las luces de la costa.
A la mañana siguiente el viento ha amainado y tras un buen desayuno continuamos cresteando, pasando por el puerto de las Loberas, donde existe una fuente que pasa casi desapercibida. De repente, las rocas de la cresta se acaban y desembocamos en unas suaves lomas cubiertas de pasto, en un lugar de gran belleza; son las llamadas de Sedella, en cuyas inmediaciones descubrimos la presencia de un robledal, lo que nos hace pensar cómo fueron los bosques de estas montañas. A partir de ahora, nuestra ruta discurre por una pista forestal que sigue toda la divisoria y por la que avanzamos cómodamente disfrutando de amplias vistas. Tras pasar junto a la fuente del Buitre, que en esta ocasión estaba seca, la pista llega al collado de los carneros, donde existe un cruce de caminos, hacia Málága y Granada respectivamente. Nuestro itinerario' continúa siempre recto al frente por un camino carretero que asciende hacía el Pico del Puerto, de 1.824 m., y sigue luego toda la cuerda hasta bajar al puerto de Cómpeta, donde existe una cantera de mármol y una pista que sube desde Arenas del Rey. Será necesario bajar un poco por este carril atentos a un pino a la derecha con una bandera andaluza pintada en el tronco, que señala el sendero que sube hacia el Lucero. La parte final de esta senda resulta increíble, al trepar desde un pequeño collado llamado Colaero de los Mosquitos hasta la misma cumbre por una zona bastante aérea.
De nuevo nos sorprenden el atardecer y el viento
pero esta vez, parapetados por las ruinas de una caseta que la guardia
civil construyó aquí arriba para vigilar a los maquis, disfrutamos
a tope de un precioso paisaje, mientras la sombra perfectamente cónica
de la montaña avanza por tierras granadinas.Podríamos vivaquear
en este lugar ideal pero el viento y la escasez de agua nos invitan a
bajar
de nuevo al Puerto de Cómpeta, donde aprovechamos la habitación
de un cortijo abandonado junto a la fuente Barrena. Al amanecer,
tan sólo nos resta bajar por la
vertiente malagueña
hasta enlazar con la inconfundible pista que sube desde Canillas
de Albaída, por la que caminaremos un largo trecho hasta que
un sendero a la derecha nos permite bajar a la zona recreativa de "la
Fábrica", a un paso de Cómpeta,
bonito pueblo
famoso por sus vinos y donde nos esperaría nuestro particular Fin
de Fiesta.

DATOS PRACTICOS: Existen al menos dos
líneas de autobuses que recorren la zona, una desde Vélez-Málaga
y otra desde Loja.También es posible usar el servicio de taxis entre
los pueblos, como hicimos nosotros para recoger el coche.En cuanto al alojamiento,
la oferta es amplia y variada en una zona turística,
si bien algunas opciones parecen reservadas al capital extranjero.Para
la travesía en sí, resulta recomendable efectuarla
en invierno, con poco peso pero bien provistos de agua, pues a veces resulta
dificil de localizar.Con más tiempo, es posible continuar la travesía
hacia el resto de la Sierra Almijara, por Navachica y Alto del cielo. Recomendable
para ello consultar el libro de Penthalon "Andar por la Axarquía",
si bien algunas referencias de horarios no parecen del todo exactas.
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