MANUEL
GIL MONREAL
Manolo
Gil nació el 2 de mayo de 1952 en Jerez de la Frontera,
comenzando a practicar el montañismo a finales de la década
de los sesenta. Fue fundador del Club Montañero Sierra del Pinar
en 1971, siendo su presidente varios años, así como delegado
de la, Federación Andaluza de Montaña. Gran conocedor de
las montañas andaluzas, ha realizado ascensiones por la práctica
totalidad de los macizos españoles así como numerosos trekkings
y ascensiones en Alpes, Atlas, Turquía, Andes,... Es autor de varios
libros de montaña, como la guía "Serranía de Grazalema'
todo un clásico, hoy agotada, el mapa de la Sierra de Cádiz,
'Andar por las Sierras Andaluzas' de Ed. Penthalon,... Igualmente ha firmado
numerosos artículos en revistas especializadas como Peñalara,
Pyrenaica, Gure Mendiak, y realizado un buen número de conferencias
y audiovisuales. Actualmente compagina sus habituales salidas de montaña
con la práctica del esquí de travesía, manteniendo
una vinculación muy estrecha con la Directiva del Club Montañero
Sierra Pinar.
MONTAÑA SUR. Para comenzar, una pregunta obligada y poco original. Desde tu dilatada experiencia, ¿Cómo ha cambiado el montañismo de hace 25 años con el de hoy día?
MANOLO GIL. Han cambiado mucho las formas, el material, ciertos conceptos, la masificación, pero el objetivo y la filosofía creo que siguen siendo los mismos, al menos en una gran mayoría de la gente. En el fondo, todos buscamos lo mismo, aunque hoy los medios son magníficos para conseguir grandes resultados. Como digo, un cambio más en la forma que en el fondo.
M.S.: ¿Qué supone para ti el 25 Aniversario del Club Sierra del Pinar, como fundador del mismo?
M.G.: Indiscutiblemente hay una gran satisfacción en esto. No sólo es, una labor mía, pues fuimos varios los que comenzamos y luego han sido otros los que han recogido el testigo, no tantos como hubiéramos deseado, pero de cualquier forma se ha seguido adelante. Y ello con la dificultad que entraña un proyecto de este tipo en una ciudad como Jerez, y teniendo en cuenta las circunstancias personales de cada montañero de los que han pasado por el Club, que no todos han podido o han querido dedicarle a éste el tiempo y la colaboración que necesitaba y sigue necesitando.
M.S.: En tu larga andadura, ¿qué montaña te ha marcado más, te ha dejado una huella más profunda?
M.G.: Sin lugar a dudas, Pirineos es mi macizo preferido, antes por unos motivos y ahora por otros. Pirineos, sin especificar cumbre, en todas sus facetas, ascensiones normales, invernales, algunas trepadas, en plan familiar, viajando por sus carreteras, gozando sus pueblos,... Allí he vivido situaciones casi perfectas, como por ejemplo los tresmiles de este pasado verano: Tempestades, Alba, Gran Facha,... En fin, que Pirineos es la montaña perfecta, al menos para mi, para mis medios, mi capacidad y mi tiempo libre.
M.S.: En los últimos años te has especializado en el esquí de montaña, ¿qué has encontrado dentro de esta disciplina?
M. G.: Yo llegué al esquí de una forma un poco rara, inusual. Cuando subía la loma del Veleta en Sierra Nevada miraba con cierta envidia a los esquiadores y pensaba que aquella era una forma de moverse mejor por el monte. Ahí estaba el anzuelo que me atrajo durante muchos años, mucho antes de empezar a esquiar. Cuando al fin nos decidimos, se abrió para nosotros un mundo y unas posibilidades completamente nuevas. El comienzo fue duro, pues como dice mi amigo Enrique Marín, la montaña nos ha hecho una jugarreta, pues está muy lejos, y el sacrificio para aprender ha sido fuerte económicamente y en otros aspectos, pero ha merecido la pena sin lugar a dudas.
M.S.: ¿Ello te ha hecho abandonar en cierto modo el montañismo de a pie, las ascensiones "normales"?
M.G.: No, (risas), pues yo ahora las ascensiones normales las veo con tablas en los pies. En serio, también salgo a la montaña en plan familiar y siempre que puedo hago algún buen recorrido a pie. Además, ten en cuenta que en verano, con nuestro presupuesto no podemos esquiar y hacemos montañismo del de toda la vida.
M.S.: Otra de las especialidades que más has cultivado ha sido la literatura, con bastantes libros y artículos. ¿Piensas que se escribe poco de montaña en Andalucía?
M.G.: Posiblemente sea porque no tenemos conocimiento de todo lo que se escribe. Pensamos que estamos al tanto de todo lo que se hace pero Andalucía es grande y a veces no nos enteramos de cosas que se hacen y se escriben en otras provincias, algunas realmente interesantes. Haría falta una labor de recopilación y difusión en este aspecto.
M.S.: ¿Tienes en proyecto escribir alguna cosa más?
M.G.: De momento, salvo algún que otro artículo aislado, no tengo pensado escribir nada más. Un artículo cada cierto tiempo es gratificante, un libro, con el esfuerzo que supone, no lo es tanto. Tengo material para hacer algún libro, pero no me lo planteo. Hay que pensar que hay mucha gente haciendo trabajos muy buenos, de primera línea y yo soy consciente de que no formo parte de la elite.
M.S.: Cambiando de tema. Has conocido las montañas andaluzas cuando apenas estaban protegidas y hoy todas son Parques Naturales. ¿Qué opinas en general de la gestión de las zonas de montaña en Andalucía?
M.G.: Para empezar, la gestión ha resultado perjudicial para los montañeros, la declaración de los Parques contiene matices contrarios a la práctica del montañismo pues nuestro deporte se sale de los senderos trillados y señalizados. Ello se ha debido en parte también a que nuestros representantes no se han dado a valer en los foros necesarios, por lo que somos en parte culpables. Ahora hay muchos artículos que hablan sobre estos problemas, porque se ha prohibido la escalada en el Chorro o la ascensión al Teide, pero las prohibiciones existen desde hace mucho tiempo, y la provincia de Cádiz fue de las primeras.
La gestión de estos espacios está en manos de personas, en general biólogos, que no se preocupan de manera global del paisaje, del disfrute de los grandes espacios, sino que su motivación se centra más en la protección de tal o cuál individuo animal o vegetal He llegado al convencimiento de que lo que más les preocupa es, por ejemplo, tener una colonia de 250 buitres en perfecto estado de revista, aunque sea subiendo al monte en Land Rover echando pestes y ruidos. En resumen que la gestión deja mucho que desear, tiene muchas ambigüedades, muchas lagunas, protegiendo ciertas cosas y descuidando otras.
M.S.: ¿Y la gestión de Sierra Nevada en concreto, como mayor exponente de la montaña andaluza?
M.G.: El planteamiento de los problemas de Sierra Nevada se hace sobre todo a nivel provincial y el inconveniente de los que vivimos más alejados es que parece que no podemos opinar en esa gran conjunción de intereses que de hecho hay. Evidentemente la protección de la naturaleza en Sierra Nevada presenta graves problemas y deficiencias. Ya contemplamos los destrozos del Puerto de la Ragua, en la estación de esquí se ha hecho de todo, los proyectos del mirador del Veleta y el Radar del Mulhacen parece que se van solucionando pero lo malo es que no sabemos qué más puede venir.
M.S.: Es indudable el "boom" de los deportes de aire libre, "de riesgo". y la consiguiente afluencia masiva a las montañas. ¿Qué opinión te merece este fenómeno?
M.G.: Acabaremos en una severa regulación de todas estas actividades. Ya conocemos Parques donde se cobra la visita, hay cupos de visitantes, restricciones en los aparcamientos,... Se han impulsado mucho estas actividades y la masificación conlleva por un lado deterioro del medio, y por otro peligro para las personas que las practican sin mínimos conocimientos y despreciando el peligro. En fin, esperemos que sea una moda pasajera, que mucho puede haber de esto. 'Lo verdaderamente importante es que los montañeros somos libres'
M.S.: Para terminar, ¿qué futuro le ves al montañismo?
M.G.: Lo verdaderamente importante es que los montañeros somos libres, algunos se dejarán influir por modas, por un montañismo puramente competitivo, sin saborear el paisaje y la convivencia con los amigos en una buena excursión o acampada, mientras que también ocurrir que las nuevas técnicas y materiales producirán gente muy preparada y capaz. Habrá de todo, incluso cosas aberrantes como la retransmisión de una escalada en solitario en directo, pero es que el mercantilismo es necesario a veces para hacer realidad grandes proyectos. Siempre habrá montañeros que practiquen este deporte como algo íntimo, casi filosófico, y otros que suban con el "avocet" en la mano, controlando tiempos y desniveles. Todo es compatible y respetable porque afortunadamente somos libres.
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