VICERRECTORADO DE EXTENSION UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD DE CÁDIZ
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LA CIÉNAGA TEATRO
WOYZECK
De Georg Büchner

Georg Büchner, autor maldito.
        Georg Büchner nace en Hesse, uno de los estados germánicos, en 1813. Hijo de médico, estudia biología. Desde muy pronto demuestra sus inquietudes políticas. Hesse obtiene la carta constitucional en 1931, pero en el 32 los prusianos efectúan una dura represión: se suspende la libertad de prensa, y Büchner, autor de un manifiesto político, es perseguido. A consecuencias de los sufrimientos de la huida, enferma, no se sabe bien si de tifus o tuberculosis. De esta enfermedad no lograría ya recuperarse en su exilio en Suiza, y sería a consecuencia de ella que moriría en 1837. De todas formas, las circunstancias extrañas de su muerte crearon la leyenda de que realmente fue asesinado por sus enemigos, debido a no se sabe qué oscuras motivaciones políticas.
  Discípulo reconocido de Reinhold Lenz, aunque no llegó nunca a conocerle. Se basó en sus escritos y en sus obras. De él hereda la admiración por los isabelinos que "no enrojecían por exhibir la naturaleza sin velos y presentarla al público en el traje con que Dios la creó", y también la visión impresionista, que hace que sus dramas sean como un mosaico de detalles.
Con sólo tres obras: "La muerte de Danton", "Leoncio y Lena" y "Woyzeck" revoluciona todas las formas tradicionales del teatro de su tiempo. En Büchner nos sorprenden sus problemas; su forma de tematizarlos, los tipos (complejos, de una increíble actualidad)
"Woyzeck" no se conoció hasta tres aftos después de su muerte. Se encontraron unos cuadernos en los que se hallaba incompleto y sin corregir el manuscrito. Sin embargo, la obra no sería publicada hasta cuarenta años más tarde.
La rápida sucesión de las escenas, interrumpidas bruscamente, hacen que la  pieza se asemeje mucho más a un guión cinematográfico  que a cualquier obra del repertorio clásico.
Los tipos también se apartan de la galería de personajes existentes hasta ese momento en el teatro. Woyzeck es un antihéroe, un pobre hombre, víctima de un orden que no comprende y de una sociedad que margina a todo aquel que permanezca ajeno al sistema. María es todo un hallazgo como personaje: plena de contradicciones, es capaz tanto de sentir una gran ternura por su hijo, como de llegar a la traición más cruel y cínica a Woyzeck; de poseer una profunda fe, o de entregarse al pecado salvajemente, pensando que no merece la pena resistirse a él, ya que, al final, "todo se va al demonio".
Por otro lado, posee una acida, rotunda e implacable crítica social y moral, presentando una serie de personajes que funcionan por contraste con lo primario de Woyzeck, su bondad elemental. La vaciedad moral del Capitán ("la moral es cuando se comporta uno moralmente), que prácticamente reduce este concepto a una palabra ("es una palabra excelente) contrasta con la fe elemental de Woyzeck. Para el Capitán el problema se limita a no encandilarse con las primeras hermosas piernas que ve ("ahí está la virtud"); y, en cambio, para Woyzeck el pecado es algo mucho más grave y no se explica cómo no deja marcas: "¡Una seflal! ¡Una señal! Algo raro tendría que haber en tí", dice a María cuando le dice que conoce su engaño. De todas formas, Woyzeck está absolutamente convencido de su carencia de virtud, -o, por lo menos, "esa" virtud de la que habla el Capitán-, ya que, para tenerla, necesitaría poseer otras cosas antes: "si yo fuese un señor y supiese hablar con elegancia..". Evidentemente, Woyzeck es incapaz de comprender la naturaleza del por qué él ocupa el lugar en el que está en la sociedad.
       A través del personaje del Doctor, Büchner condena la falta de vinculación con el mundo de la realidad de la mayor parte del pensamiento de la época. El "músculo constrictor vesícae" le sirve para opinar sobre "el libre albedrío" presentando "las relaciones entre el sujeto y el objeto".
       Resulta, pues, obvia la tremenda actualidad de esta pequeña obra maestra, después de la que el teatro no tuvo más remedio que mirar al mundo de otra manera. En palabras de Alfonso Sastre, y para finalizar esta introducción: "Es una pequeña joya indestructible en una herencia cultural que asumimos con placer: la del costado crítico y subversivo que ha acompañado siempre a la cultura europea de los grandes nombres y de los grandes crímenes sociales y explotaciones económicas, que constituyen el enorme lado malo de nuestra historia; y está claro que todo el teatro de vanguardia europeo es deudor de esta obrita de aspecto miserable, que además sólo a partir de 1875 empezó a ejercer su benéfica influencia, pues no sólo se trata de una obra postuma, sino que permaneció desconocida durante cuarenta años.

Sinopsis argumental
       Woyzeck, un humilde soldado, que ejerce de asistente del capitán de su regimiento, convive con una mujer de la que ha llegado a tener un hijo, a la que considera su legítima esposa, entregándole puntualmente toda su soldada, además de las pequeñas propinas que recoge por los servicios que realiza para la oficialidad. Además, es sujeto de un experimento científico que realiza con él un doctor, intentando demostrar los efectos de determinadas dietas en el físico y la psiquis del individuo.
       Hombre elemental, primario, cuando comienza a tener conocimiento de que su mujer le engaña, este hecho le produce la ruptura en su mente de la poca cordura que pudiera quedarle, martilleando su mente la obsesiva idea de matar. Esto desencadena la tragedia, espoleada por los comentarios y burlas de los demás. La obra termina con los comentarios del comisario y el juez planteándose lo magnífico del asesinato realizado por Woyzeck y resumiendo así dramática y cruelmente todo el espíritu ácidamente crítico del texto de Büchner.

La versión.
       Para nuestra versión hemos trabajado a partir de las traducciones de Julio Diamante (i) y Pablo Sorozábal, que sirvió de base para la versión de Alfonso Sastre (2)
       Hemos respetado la distribución de escenas que realiza Alfonso Sastre, por parecemos que proporciona mayor consistencia dramática. De todas formas, debido a la dramaturgia que se plantea a partir de dos actores y una actriz, resultan fundidas las escenas 11 y 12. Igualmente, la escena 22 queda fijada como un monólogo de María, así como se eliminan algunos personajes secundarios al integrarlos en los parlamentos de los otros personajes.
       Básicamente se ha manejado la versión de Alfonso Sastre, a partir de la traducción de Pablo Sorozábal, variando expresiones, modismos y giros lingüísticos para adecuarlos más a la forma de pensar y entender de nuestro entorno. En este mismo sentido, las letras de las canciones se han variado total o parcialmente para hacerlas más asequibles, al igual que se han completado con textos propios algunos parlamentos que, a nuestro entender, quedaban algo confusos.

La dramaturgia.
       La idea que da arranque a la dramaturgia realizada a partir de este texto es la resolución que Alfonso Sastre da a la historia con la ejecución de Woyzeck en el epílogo. (En el texto original desaparece sin que se sepa más de él.) A partir de la idea de  la  ejecución  de  Woyzeck  desarrollamos  nuestra dramaturgia. Partimos, pues, del momento en el que Woyzeck va a ser ejecutado. Un sacerdote y una monja le atienden en sus últimos momentos. El soldado, ya con su
mente trastornada por todos los sucesos vividos, entra en una especie de ensoñación demencial en la que revive todos los acontecimientos pasados. Su mente, ya definitivamente perdida, hace que visione todos los personajes a través de los rostros de las últimas personas que ha visto, es decir, el sacerdote y la monja.