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XV Premio de Creación Literaria "EL DRAG"

Año 2005

última actualización: miércoles, 11 de enero de 2006


Ganadora : Ana Rodríguez de la Robla.

Selección natural

 

 

POÉTICA

 

“El enigma resuena desde las mandíbulas feroces de la virgen.”

PÍNDARO

 

 

Me revisto con la suprema autoridad

que da la ceremonia macerada por los siglos;

me cubro de una clámide impecable,

me sé perfecta incluso exánime

en el suelo

o cuando abierta,

receptiva,

en mi cátedra sagrada

me invade la total sabiduría de la tierra.

Nadie cuestiona mi palabra,

este verso mío tan confuso,

este veneno sublime que os ofrezco

en todo rito antes del campo de batalla.

Por eso me lees hoy, años más tarde,

y me lees pura, virgen y absoluta

igual que cada línea en que te miento,

enigma inmaculado cada libro.

 

JUNIO

 

La cancela gime su fulgor

de estaño. Más allá

la violencia amarilla de la tierra.

Araña frágil, muestra

en los hilos de su forja los trofeos

recaudados con instinto maternal,

los premios otorgados por el tiempo.

Como reses desolladas y pacientes

sudan los nombres, suspendidos, en sus ganchos,

exhalan el vapor, la grasa

de la orgía indiferente de las flores.

Junio puede ser una carnicería

llena de lirios, campanillas y maleza,

sangre seca del pasado, calor,

tal vez infancia.

 

 

TIRANÍA

 

Las horas son muy largas

y los cuchillos están ya sobre la mesa.

Hay tiempo.

Las horas largas son perfectas

para mostrar la cobardía, la vileza o el dolor.

Tus labios se han manchado con el poso

de la ira.

Comes mi carne blanca a dentelladas.

Eres divino en el comer.

Comes oscuro, concentrado e implacable

como el dios que se alimenta de la carne de su pueblo.

De nada sirve mi mirada azul,

azul como la tersa, eterna piel azul del mar.

Se llenan mis ojos de conchas y de arena,

miran mis ojos a través de los corales

tu boca coral que me devora sin esfuerzo.

Las horas son muy largas,

pero es el tiempo ya de los cuchillos,

después de las palabras y de la carne devorada,

después del viento helado de este invierno interminable.

Las horas son precisas,

talladas a la luz incandescente

del filo dulce

del cuchillo:

esa extraña forma del amor con que me matas.

 

Tal vez alguien piense en mí en este momento.

 

 

LA VENTANA

 

“Las horribles semillas de la realidad”

JACQUES PRÉVERT

 

 

Esta leve indiferencia del invierno

se remansa subrepticia en el alféizar

con su rostro raído,

con su rumor de notas muertas, su cortejo

de fértiles cadáveres de tiempo, con pétalos

sajados de un dolor cualquiera,

con quebradas porcelanas de figuras desleídas.

Todos los misterios de tu vida

por llegar se hacen añicos

en una mañana sola, en un

instante fugaz

de gélida memoria y astillada,

cuando se empañan los cristales

y la sangre ruge afuera.

 

 

 

MEDUSAS

 

Atardecer en Cortadura

 

La soledad del mundo era una playa.

Escucho a Haendel mientras es la bajamar

y una muchacha enciende un cigarrillo.

Fumar puede matar. Como otras muchas cosas.

Armida canta ajena a los brillos de la piel

sobre la arena. Su conjuro

carece de sentido. Igual que la lujuria

en esta playa: el bronceador

redime los pecados, los orígenes,

la mácula que viaja en todas las maletas.

Veo las manos, los cuchillos

aplicando las cremas protectoras.

Bajo el sol atronador hay sólo cuerpos solos

tendidos al color del mundo en esta playa.

El mar y el cielo están tan lejos,

son catástrofes que la belleza encubre.

Pietà. Almirena ruega. Un niño grita.

En la orilla, violeta y elegante, una medusa

le ha mordido. Rio velen mi serpe in petto.

El niño se desploma entre la espuma. Solo.

La elástica medusa ya se ha ido,

se ha llevado su hermosura a otro lugar.

Decido trasladar mi cuerpo. Yo también.

Una toalla resplandece, abandonada, bajo el sol.

Quanto possente sei, bendato arciero.

 

 

 

ROSA  PERFECTA

 

“Besad, que ése era nuestro beso”

FERNANDO  PESSOA

 

 

No acaba nunca el beso inaplazable

de los muertos que aman juntos el silencio.

Los dedos minerales se entrelazan.

Late la tierra,

o la carne que antes hubo, hemoglobina

un tiempo única,

radiante,

gozosamente profanada.

Siéntate lento al borde de estas ruinas.

Palpa sílabas, enigmas, sobre el mármol

que custodia tu cifrada semejanza.

Besa tu beso de limo

fugaz. Pronto la rosa de cristal

de tu saliva

será una obra perfecta, terminada.