SERGIO
GALEA
DESIERTO DE SAL
DESIERTO
CON FIGURA
DESPUÉS
del cataclismo,
seco
el vientre del mar,
un
desierto de sal ocupó el orbe.
No
hubo supervivientes.
Sólo
la mujer sin manos
al pie
de un puente de vidrio.
Esta
Sara de poliéster,
sin
luz ni eco en las entrañas,
no
conocerá otro tiempo de espigas
sino
el oscuro germen de la muerte.
Bajo
el lacerante ulular
de
abejorros atómicos,
ni
ojos ni voces quedan,
ni
hormigas ni ramas de olivo
ni el
zurreo añil de las palomas.
Ni
siquiera un andarme de ternura.
Este
es
el
paisaje
de
la
desolación.
Juan
Gómez Macías.