Lee Konitz & Paul Bley dúo

"Lee Konitz y Paul Bley son dos nombres clásicos en el desarrollo del jazz moderno y dos viejos conocidos de la programación de la JazzCava de Terrassa. Los dos músicos representan como quizás ningún otro el ideal de improvisador puro, entendiendo como tal  aquel  para el que cada una de sus interpretaciones es una lisa tablilla de cera sin un solo trazo previo. La afirmación de Konitz de que aparta la boquilla de su saxo cada vez que reconoce algo que ya ha empleado antes es igualmente aplicable a Bley, un referente inevitable en la improvisación lírica y el cuestionamiento de la sustancia y la forma. Sus inmersiones en los estándares se saldan con increíbles investigaciones de sus posibilidades, unos acercamientos que siempre renuevan su esencia trasladándola a terrenos totalmente propios. Lee Konitz es un maestro de la línea extendida, Paul Bley, del espacio y la sugerencia. Sus encuentros en disco siempre han contado con la presencia de invitados, como Jimmy Giuffre, Gary Peacock, Bill Connors o Harold Danko. En este concierto tenemos el raro privilegio escuchar a estos dos individualistas extremos, referentes absolutos del arte de la improvisación y de la extensión armónica, en conversación abierta."

Angel Gómez Aparicio


Lee Konitz

Saxofonista alto (soprano y tenor) norteamericano 13-10-1927. Despues de sus estudios de clarinete y saxo tenor, toca el saxo alto desde los diecisesis años. Conoce a Lennie Tristano en Chicago, a mediados de los años 40, y estudia con el. Instalado en New York, participa con Miles Davis en las sesiones de "Birth Of The Cool " (1948-1950). Paralelamente graba con Lennie Tristano "Intuition", jazz libre grabado antes de ponerle un titulo, y se presenta en compañía de otro discipulo del pianista, Warne Marsh, con el que graba sus primeros discos como lider (1949). Luego de una estancia en Europa (1951), toca con Tristano en Canada (1952), Stan Kenton (1952-1954) yy graba con Gerry Mulligan (1953). En actividad hasta el dia de hoy, toca entre otros grandes musicos como: Gil Evans, Joe Henderson, Jim Hall, Elvin Jones, Michel Petrucciani, Charles Mingus, Bill Evans, Chick Corea etc. Lee Konitz, que se toma muy pronto ciertas libertades con los canones estilisticos del bebop e inventa con referencia a la musica de Charlie Parker un modo de relajacion singularmente mas habil y complejo que el seguidismo dominante entre los saxofonistas de su generacion, se ha anticipado a las vanguardias de los años 60.

Artista experimentador cuyo estilo no ha cesado nunca de evolucionar, la sonoridad diafana del periodo cool ha ido tomando progresivamente lugar, enriqueciendo de emocion y sensualidad una sensibilidad inicialmente tendente a la abstraccion. Su concepcion renovada de los standars, lo hacen un gran improvisador.

Discografia recomendada

-I Concentrate On You Steeplechase 1974

-Konitz Meets Mulligan Pacific Jazz

-Yes Yes Nonet Steeplechase 1979

-Zounds Soul Note 1990

-Another Shade Of Blue Blue Note 1999

Bibliografia consultada:

Diccionario Del Jazz Editorial ANAYA & MARIO MUCHNICK


  Paul Bley

"Desde su debut con Charlie Mingus y Art Blakey en los 50, el pianista canadiense Paul Bley ha trabajado con más músicos de primera fila que ningún otro jazzmen con la excepción de Miles Davis" (H. Mandel. Downbeat. Abril de 1995).

Bley comenzó a dar recitales de violín a la edad de cinco años. A los siete comenzó a estudiar piano clásico. A los once años se graduó en el conservatorio MnGill. Bley, conocido como "Buzzy" en su adolescencia, formó su primera banda a los trece años y con ella actuó en clubs y hoteles durante las temporadas de verano. Cuatro años después, por un golpe de suerte,  sustituyó a Oscar Peterson en el Alberta Lounge. Bley fundó el Seminario de Jazz de Montreal e invitó a músicos como Charlie Parker, Sonny Rollins, Brew Moore y Alan Eager a tocar allí. En 1950 Bley decide abandonar su ciudadc natal para instalarse en Nueva York. Allí estudió en la prestigiosa escuela de música Julliard hasta 1954. Durante sus estudios Bley formó una banda con Jackie McLean, Donald Byrd, Arthur Taylore y Doug Watkins. También en este período de formación realizó actuaciones junto a Lester Young, Ben Webster, Roy Eldridge y Bill Harris. Bley frecuentaba las famosas jam sessions que tenían lugar en el estudio de Lennie Tristano los sábados por la noche. Bley fue elegido presidente de la Associated Jazz Societies de Nueva York en el año 1952, circunstancia que provocó su encuentro con Charlie Mingus, quien no sólo le contrató  para dirigir su ensemble sino que participó además junto a Art Blakey en el primer disco de Bley, Introducing Paul Bley , editado originalmente en Debut Records, su propio sello discográfico.

En 1957 Bley se traslada a California, donde toca con Ornette Coleman, Don Cherry, Charlie Haden, Billy Higgins, Bobby Hutchinson, Scott Alfaro, Lawrence Marable y Dave Pike. En 1959 volvió a Nueva York y tocó con Roland Kirk, Oliver Nelson y Jimmy Giuffre en el Five Spot Café. Esta última colaboración evolucionó hasta desembocar en el innovador grupo Jimmy Giuffre 3 , con el bajista Steve Swallow, grupo con el que Bley viajó a Europa por primera vez, en el año 1961 y con el que grabó para Verve y CBS. La estética rupturista del trío y su  furiosa atonalidad, que anticipaba los experimentos vanguardistas de Ornette Coleman y Cecil Taylor, fueron incomprendidas en su momento y el grupo se disolvió poco después de grabar el disco "Free fall", no volviéndose a reunir hasta bien entrada la década de los noventa.

En 1963 Bley y Herbie Hancock fueron invitados  a tocar en los grupos de Miles Davis y Sonny Rollins, que tocaban en un programa doble en el Birdland los lunes por la noche. Ambos pianistas tuvieron la oportunidad de elegir grupo. Hancock dio a Bley la oportunidad de elegir en primer lugar. Bley eligió unirse al cuarteto de Rollins durante un año para grabar y hacer una gira por Japón. No obstante discurrir por caminos paralelos a los del genial trompetista, la carrera de Bley se consolida en los sesenta:  el trío de Bley con Gary Peacock y Paul Motian en esa década llegó a convertirse en el modelo con el que los demás tríos fueron comparados y alcanzó un nivel de inventiva sólo comparable al trío de Bill Evans con Alfaro y Motian. Es precisamente Bill Evans un pianista con el que a menudo Bley ha sido comparado, y si ciertamente su estilo pianístico posee la riqueza melódica evansiana, su fraseo suspendido y abierto, en el que cada nota parece tener un valor autónomo, y su apreciación del silencio lo conducen por derroteros más próximos a las vanguardistas. Cabría calificar el estilo de Bley como melodismo fragmentario, rítmicamente irregular. Al igual que Ornette Coleman, su sentido de la improvisación es antes melódico que harmónico, distanciándose así del pianismo bop, pero en una dirección opuesta a la de Cecil Taylor.

En 1964, Bill Dixon invitó a Bley a formar parte de la Jazz Composers Guild, que incluía entre sus miembros a Archie Shepp, Sonny Rollins, John Tchicai, Roswell Rudd, Carla Bley, Michael Mantler, Cecil Taylor y Burton Greene. Esta asociación de músicos independientes pretendía salvaguardar el jazz creativo ante la presión de las grandes compañías discográficas. Hacia 1968 Bley comenzó a interesarse en la electrónica y dio el primer concierto hasta la fecha con sintetizador en el Philarmonic Hall de Nueva York, el 26 de diciembre de 1969. Grabó varios discos con este instrumento.

En 1972 Bley grabó su primer disco en piano solo para ECM, "Open to love". En 1973 Bley conoció a la video artista Carol Goss, y juntos crearon la discográfica Improvising Artists (IAI), que editó importantes discos de vanguardia en los setenta. Bley continuó su trabajo con cuartetos eléctricos. En 1974, IAI trajo a Jaco Pastorius a Nueva York para su primera grabación. Casualmente estas sesiones se convirtieron también en el debut de Pat Metheny. Aunque Metheny no había sido contratado para tocar con el grupo, participó en una actuación la noche anterior a la grabación y permaneció en el cuarteto de Bley, que entonces incluía al baterista Bruce Ditmas.

Bley ha grabado cerca de cien discos. Algunos de los músicos con los que ha trabajadoson: Ben Webster, Lester Young, Charlie Parker, Sonny Rollins, Jimmy Giuffre, John Scofield, John Abercrombie, Bill Frisell, Chet Baker, Bill Connors, Steve Swallow, Gary Peacock, Jaco Pastorius, Pat Metheny, Red Mitchell, Marc Johnson, Niels Henning Orsted Pedersen, Arild Andersen, Kent Carter, Barre Philips, Paul Motian, Barry Altschul, Han Benninck, Billy Hart, Tony Oxley, Cecil McBee, Gary Burton, Marion Brown, Jane Bunnet, Hans Koch, John Surman, John Gilmore, Evan Parker, Lee Konitz, Sam Rivers, Herbie Spanier y Bill Evans, entre muchos otros.

En 1994 Bley recibió 5 estrellas en la revista Downbeat por Synth Thesis, disco de sintetizador solo, se reunió de nuevo con Jimmy Giuffre y Steve Swallow, reencuentro que se saldó con varios discos.

  


 ENTREVISTA A LEE KONITZ

Konitz, de 73 años, es uno de los improvisadores realmente grandes de la historia del género. En una carrera musical difícil de igualar, por la cantidad de trabajos, sobresale un disco de sus comienzos, el que grabó con sólo 21 años junto a Miles Davis, el genial "Birth of the cool". Un trabajo histórico y el más prototípico del estilo que, pese al acalorado entusiasmo que generó, se llamó cool (frío).

Aclaración necesaria. El estilo, refinado, ya estaba presente antes de "Birth...", por ejemplo en el saxo tenor de Lester Young, a fines de los años treinta. Otros grandes representantes fueron Lennie Tristano, iniciador de este modo musical; el saxo tenor Wayne Marsh (talentoso y perdido en el tiempo), el saxo alto Art Pepper, el trompetista Chet Baker, el barítono Gerry Mulligan y el trombonista Bob Brookemeyer, entre otros.

Konitz fue alumno, discípulo y compañero del gran pianista Tristano, gurú de un estilo jazzístico de sonoridad transparente, en el cual se altera el ritmo de la línea melódica, a la manera del bop, aunque se mantienen de manera regular los tiempos del compás. Es decir, toman del bop el camino melódico y siguen la línea clásica respecto del ritmo.

Ahora bien, este saxo alto muestra un carácter personal en su interpretación, frases suaves y sinuosas que parecen perseguir la melodía. Sus agudos más susurrados que soplados ponen un aire fresco, típicamente cool, sin asperezas.

Su primer trabajo, con 23 años, fue "Subconscious Lee". En él participaron Tristano y Marsh, entre otros, y allí Konitz marca una distancia considerable con el otro gran saxo alto de su tiempo, Charlie Parker. Sus tonos planos, sin vibrato, buscan quitarle calor a una interpretación plena de abstracciones y de brillo.

Entre sus trabajos, recomendamos "Live at the Half Note", de 1959, y "The Lee Konitz duets", una serie de temas que muestra a este saxo alto en una incansable tarea de purificación del sonido.

A continuación transcribimos los pasajes centrales del diálogo con La Nación. El teléfono suena apenas dos veces y atiende, en su casa de Alemania, Lee Konitz, que nos explica: "Vivo la mitad del tiempo aquí y la otra mitad en Nueva York".

-¿Qué ventajas tiene para usted vivir en Alemania?

-Una muy grande, la oportunidad de tocar en Europa, donde tienen una muy buena perspectiva de mi trabajo. No se trata de que a ellos les falten buenos músicos, sino que consideran lo que yo hago como una expresión de arte americano. Es como dice el dicho: el pasto es siempre verde, pero el del vecino es más verde (ríe).

-Hubo mucha música durante su carrera. ¿Qué músicos influyeron más en usted?

-En mis comienzos fueron las big bands que escuchaba en la radio. Así fue como decidí que quería un clarinete... ¿Sabía que comencé tocando el clarinete? Mis mayores influencias fueron Benny Goodman y el saxo alto Johnny Hodges, los dos líderes musicales del momento. No puedo dejar de mencionar a Lennie Tristano, que me abrió muchas puertas, pero su influencia fue posterior a los que ya le mencioné.

-¿Considera que en la actualidad hay algún músico con don especial?

-Sí, sí. Sin lugar a duda, Brad Mehldau (con quien grabó un disco en vivo, con Charlie Haden en contrabajo) es un músico dotado, y no sólo es un gran pianista, sino que además escribe. Otro muy bueno es el tenor Mark Turner. Y éstos son sólo un par de ejemplos, porque en la actualidad es muy común encontrarse con muy buenos músicos y creo que se debe a que el sistema educativo actual es mejor, es mucho mejor que cuando yo y los de mi generación comenzábamos. Nuestra única escuela era la radio y asistir a los lugares donde se tocaba. Hoy hay conservatorios, carreras terciarias y universitarias, un montón de literatura... Está todo muy avanzado y bien desarrollado.

-¿Cómo eran los tiempos en los que participaba en los grupos de Lennie Tristano?

-Se trataba de una música muy personal y difícil. A la gente le interesaba mucho lo que hacíamos, pero teníamos un problema: no podíamos llevar lo que hacíamos muy lejos porque Lennie era ciego y en esos tiempos era difícil viajar si contabas con esa incapacidad. Pero no viajar le dio una satisfacción. Lennie era muy buen profesor, y no poder movilizarse nos dio una gran oportunidad, pues le permitió enseñar.

-¿Recuerda los tiempos en que se grabó "Birth of the Cool" con Davis? ¿Cómo fue trabajar en ese disco?

-Sí, por supuesto. Trabajar en ese proyecto... fue una situación muy especial y con músicos especiales. En realidad se trató de un grupo de escritores, ya que los temas que allí se escuchan fueron arreglados por Gil Evans, Johnny Carisi, Miles Davis, John Lewis, entre otros. Me encontré en una linda situación, aunque en ese momento yo ya estaba un poco más interesado por la improvisación. ¿Sabía que el 28 de marzo hice ese trabajo en Palermo (Italia)? Es sorprendente, cuando me lo propusieron recordé a mis compañeros de entonces. En la actualidad uno de ellos está internado, otro toca en un grupo y el resto está en el cielo. ¡Y pensar que el año pasado tuve dos ataques al corazón!

-Su trayectoria le permite hablar de cómo sentía el jazz décadas atrás y cómo lo encuentra hoy.

-El jazz es desafiante y siempre lo fue. Por momentos fue y es técnico, en otros complicado y luego simple. Después vuelve a ser complicado, y así evoluciona. En los tiempos de Louis Armstrong, Charlie Parker y Coltrane era complicado, y debo decir que actualmente también lo es. Y, a pesar de todo, la música siempre sigue desarrollándose.

Konitz representa una de las historias más serias del jazz, la de ese afán exploratorio que encontró en la libertad del género un modo de vida.

César Pradines
Con la colaboración de Marina Campbell