Entrevista a José Crespo y Cristina O´Ferral, especialistas en asistencia y prevención de las drogodependencias

 

"LAS ADICCIONES SE INICIAN COMO CONDUCTAS PLACENTERAS PERO POSTERIORMENTE ESCLAVIZAN AL SUJETO, QUE SE SIENTE OBLIGADO A REPETIRLAS, A PESAR DEL MALESTAR QUE LE ESTÁN OCASIONANDO.”

 

José Crespo y Cristina O´Ferral imparten la Asignatura Asistencia y prevención de las drogodependencias en la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud de la Universidad de Cádiz.

 ¿Qué se entiende por conducta adictiva?

Las conductas adictivas se caracterizan por la capacidad que tienen para producir gratificación inmediata o alivio de algún malestar. Por esto, es fácil que terminen por generar dependencia, es decir, un patrón de comportamiento desadaptativo, que conducen a un deterioro global de la persona.

¿Puede haber adicciones positivas?

Si consideramos la adicción como "afición" a algo gratificante, y la persona no se ve obligada por ello a renunciar a otras formas de obtener placer, el ejercicio físico o el deporte, por ejemplo, podrían ser consideradas como adiciones positivas. Aun así, también se ha descrito la vigorexia, como una forma de dependencia al gimnasio.

Creemos, sin embargo, que para evitar confusión, el termino adicción debe ser sinónimo de dependencia, lo que se confirma con el carácter negativo que dicho termino tiene a nivel coloquial.

¿Cuando puede considerarse que una conducta ha degenerado en adicción

Las adicciones se inician como conductas placenteras, pero posteriormente, en un plazo variable para cada una de ellas, esclavizan al sujeto, que se siente obligado a repetirlas, a pesar del malestar que le están ocasionando.

Se habla da adicción cuando la conducta adictiva implica tanto al sujeto que conduce a dependencia. La persona reduce progresivamente su campo de intereses y sus obligaciones, de manera que la conducta adictiva termina por acaparar su vida. La adicción por definición implica pérdida de libertad, por lo que tiene carácter pernicioso.

Existen datos específicos que caracterizan la dependencia para cada conducta adictiva, ya sea a sustancias (drogas) o al resto de comportamientos.

¿Qué tipo de adiciones existen?

Básicamente, adicciones a sustancias y a otras actividades placenteras, como el comer, comprar, practicar sexo, ver TV, videojuegos, o cualquiera de las formas de conexión a Internet, por citar sólo algunas.

¿Qué impacto tienen las nuevas tecnologías sobre las adicciones?

Las nuevas tecnologías, al igual que la mayor parte de los adelantos científicos, no tienen en sí mismas un carácter nocivo o beneficioso desde el punto de vista de la salud mental, sino que éste depende del uso que se haga de ellas. No obstante, se ha descrito un grupo de adicciones estrechamente relacionadas con nuevas tecnologías: TV, Internet, uso de teléfonos móviles, Chats, etc....Su poder adictivo radica en que, por una parte, permiten obtener una gratificación inmediata como contactar con personas sin salir de casa, obtener información o entretenimiento sin limites; y por otra, alivian el malestar, derivado de la soledad o de una baja autoestima , por ejemplo la posibilidad de mentir y ofrecer una imagen idealizada a través del chat.

¿Qué adicciones son las que, a su juicio, resultan más peligrosas?

Entre la más peligrosas se encuentran las de mayor poder dependígeno: opiáceos, cocaína y drogas de diseño. Mención especial merece el alcohol, que siendo una sustancia institucionalizada, produce unas complicaciones sociofamiliares como accidentabilidad, maltrato, absentismo, etc.; y sanitarias: enfermedades y muertes con gastos directos e indirectos cuantiosísimos; muy superiores al del resto de las dependencias. Curiosamente, esta problemática continúa sin ser adecuadamente atendida por las administraciones autonómicas y central y suele quedar eclipsada en los distintos planes de actuación por el resto de drogodependencias.

Aunque la mayor parte de los estudios y de los pacientes que acuden en busca de ayuda han sido hasta hace poco drogodependientes, podemos decir que cualquier conducta adictiva o dependencia, si se la deja evolucionar de forma natural, termina por deteriorar a la persona, ya sea en sus relaciones con los demás, en el trabajo o estudios, en la economía o en su salud física y psíquica. Esto lo estamos comprobando con jóvenes conducidos a la consulta por sus padres porque no pasan de curso, o porque les ha cambiado el carácter alterando la convivencia o porque han abandonado a los viejos amigos por pasar horas sentados frente a la video-consola o al ordenador. También amas de casa adictas a las compras, que han tenido que solicitar un préstamo para pagar sus deudas con el consiguiente conflicto familiar.

¿Qué deben saber los jóvenes en cuanto a las adicciones?

Los jóvenes deben tener una buena formación en este campo, un conocimiento objetivo y veraz sobre los efectos de las drogas, tener en cuenta que estas proporcionan unos efectos placenteros rápidos como desinhibición en las relaciones, sobretodo con el sexo opuesto -afirman que "ligan mas"-, euforia, bienestar, etc; pero que es fácil que puedan desarrollar una dependencia, con todo lo que esto conlleva. Lo mismo podría decirse de las adicciones a videojuegos, TV, chats, móviles, etc…. Sin duda, la educación es lo fundamental, responsabilidad de padres, profesores y de todos los estamentos sociales y políticos relacionados. Y a la educación, unir la prevención, como medidas mas acertadas, para que los jóvenes aprendan a hacer un uso y un consumo responsable.

¿Existen factores de riesgo que predispongan a una persona hacia las conductas adictivas?

Podemos encontrarlos en las personas (personalidad inmadura, necesidad de buscar sensaciones intensas, incapacidad para tolerar la frustración y demorar las gratificaciones, ausencia de proyecto de vida o de valores sólidos, problemas de ansiedad o depresivos, etc…) o bien en el ambiente (falta de alternativas al ocio, marginación, paro, etc…).

¿Qué se puede hacer, desde la familia o desde los centros educativos  para prevenir estas conductas adictivas?

La información en este terreno siempre resulta beneficiosa si se programa y dosifica adecuadamente. Las campañas divulgativas que se organizan periódicamente, sólo tienen sentido si se encardinan con otras medidas educativas y permanentes en el tiempo, que son las que permiten que se produzca un cambio de actitud en los jóvenes.

Es fundamental educar y participar en las actividades preventivas. Para ello, los padres necesitan formarse, y sobre todo, saber ejercer como tales, inculcando a los hijos valores firmes y adecuados, escuchándolos activamente, enseñándoles a decir no y predicando con el ejemplo. 

¿Qué le parece la campaña publicitaria del Plan Nacional sobre Drogas, anuncios televisivos, póster con el lema “sin información, un joven está en pañales frente a las drogas” y el libro titulado “Drogas: + Información – Riesgos”?

Acertadas, en cuanto a que captan la atención de los jóvenes, y de los menos jóvenes, con imágenes impactantes, pero no podemos olvidar que estas campañas  aisladas carecen de valor. Hay que insistir en como se deben articular las medidas educativas y las ofertas mas adecuadas de ocio

 

 

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